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domingo, 14 de octubre de 2012

FAMILIA Y VIOLENCIA

¿Cómo pueden las familias favorecer el desarrollo de tendencias agresivas y/o antisociales?

Voy a citar a continuación un estudio con respecto a la evidente influencia que, desde mi humilde opinión, tiene la familia en la apariciòn de la conducta agresiva de los niños y niñas.

 La cuestión, radica en descubrir qué tipos de influencias y qué factores de la relación familiar están implicados en la aparición de las conductas agresivas .
Se han realizado experiementos para investigar este tema que nos aborda, el cual cito a continuación:
-  Entrevistaron a los padres y madres de  niños para  estudiar el origen de la violencia adolescente. Entre otras cosas, preguntaban a las madres y padres si alguna vez habían animado a sus hijos a pelear o los habían instruido en  este sentido.

 Descubrieron que en muchos casos, sobre todo en el caso de los niños más violentos, los padres no sólo habían aconsejado a los niños que se “defendieran de las amenazas utilizando la violencia” sino que en algunos casos también obligaban bajo coacciones y amenazas a que lo hicieran. Los padres enseñaban a sus hijos mayoritariamente el razonamiento de “agresión por agresión” e incluso el concepto de “agresión preventiva”, con la esperanza de que de esta forma sus hijos fueran respetados.


Se concluyó que, de esta forma los niños sólo aprendían el concepto de  Dominancia-Sumisión, o dicho de otra forma, la violencia es positiva porque con ella, siempre que sea posible ejercerla, eres más respetado.


Se puso de relieve el poderoso reforzador que es para la agresividad y la violencia el efecto de la recompensa primaria ( obtener el respeto de los demás y la admiración de los padres). Los niños no aprenden las consecuencias negativas que, a largo plazo, entraña la conducta violenta.




Podría decirse que los niños no entienden de matices en lo que a conducta violenta se refiere y sólo aprenden que ser violento tiene muchas ventajas.
No llegan a discriminar que la conducta violenta sólo es aceptable en muy contados casos y circunstancias muy determinadas. No se puede enseñar a un niño a ser “sólo un poquito violento”, ya que los matices son muy sutiles para que la mente infantil, y su sistema heterónomo de valores pueda asimilarlos.

Para la elaboración de este documento se ha consultado la REVISTA PSICOGENTE. Universidad Simon Bolivar. Vol. 9. Junio 2006.